La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu. Amén.

Filemón 4:14

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---¿Te gustaría ganar?

No sólo un jego sino...

la vida.

 

Pero hay un problema.

Una pared de cemento llamada pecado se interpone entre tú y la meta. El pecado es una imperfeccionón en tu mismo ser que destruye completamente tu capacidad de seguir el camino de Dios. Pero la pared es demasiado alt para subir por ella y demasiado gruesa como para derribarla por tu propio esfuerzo.

Por cuanto todos pecaron...» (Romanos 3:23)

Sin embargo, existe un plan...

Dios sabía que íbamos a necesitar un Salvador, alguien que nos derribara la pared y llegara a la meta. Por eso envió a Jesucristo, su único Hijo, a la tierra. Jesús nunca pecó, por tanto era el sacrificio perfecto. Cuando murió en la cruz llevó tus pecados y los míos sobre Sí mismo. Luego se levantó de entre los muertos derribando la pared y demostrando su poder sobre el pecado, la muerte y el infierno.

El cual [Jesús] fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación» (Romanos 4:25).

La única mandera de ganar es confiando en Jesús.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí...» (Juan 14:6).

Es un plan que no falla.

La muerte y resurrección de Jesús derriban la pared creada por tu pecado y te ofrecen el regalo de la vida eterna. Dios te ama y quiere que ganes, pero debes aceptar su regalo.

Porque la paga del pecado es muerte [separación de Dios para siempre], mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 6:23).

He aquí la forma en que puedes aceptar el regalo y anotar el gol ganador de la vida:

Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo» (Romanos 10:9).

Ora más o menos así:

Señor, gracias por enviar a Jesús a la tierra a morir por mí. Gracias por haberlo resucitado de los muertos. Reconozco que soy pecador y que necesito tu perdón. Por favor, perdona mis pecados. Creo en Jesús y en su sacrificio. Gracias por derribar la pared que había entre tú y yo.